José Clemente Orozco
José
Clemente Orozco nació en 1883 en Zapotlán el Grande, también conocido como
ciudad Guzmán, Jalisco. A los siete años, su vida se desarrolla en la ciudad de
México.
Estudia
tres años agricultura y posteriormente pretende adoptar la arquitectura como
profesión, pero finalmente se inclinó por la pintura, que estudia en la
Academia de San Carlos. Mucho antes, a Orozco le admiró el desempeño del
grabador José Guadalupe Posada, creador de la famosa calavera Catrina.
Una de las
características de la producción artística de Orozco, es la intensidad de los
sentimientos con que son representadas diferentes escenas de tradiciones
artísticas mexicanas.
Testigo de
los aconteceres que se desarrollaron durante la Revolución Mexicana, en 1917 Orozco
viaja a Estados Unidos, país en el que los periodistas lo presentaron como
protagonista de mil batallas, en alguna de las cuales –suponían- le habían
volado la mano izquierda, aunque en realidad tal suceso fue consecuencia de un
descuido que el pintor tuvo cuando jugaba con pólvora.
Lo cierto
es que de 1927 a 1934 produce una cantidad rica de pintura en dicho país: en el
Fray Hall del Pamona College, en Claremont, California; en la New School for
Social Research, Nueva York y en la Biblioteca Baker del Dartmouth College de
Hanover, Nueva Hampshire, en los cuales se puede identificar la esencia del
nacionalismo mexicano.
En 1922,
José Vasconcelos invita a Orozco a pintar los murales de la Escuela Nacional
Preparatoria, donde también participan David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera,
personajes que serán conocidos como "los tres grandes" de la pintura mural
mexicana.
Si bien el
muralismo tuvo principalmente como plataforma los muros de los edificios
públicos, también lo fueron las instalaciones privadas; ejemplos de las
primeras se encuentran en diferentes secciones de lo que hoy se conoce como el
Museo de San Ildefonso; muestra de las segundas es el encargo que se conoce
como "Omnisciencia" (1925), ubicado en la Casa de los Azulejos.
La obra
plástica de Orozco comprende lo mismo trabajo en dibujos, caballete y grabados,
además de los murales. En Guadalajara, Jalisco los produce en la universidad
estatal, en la Cámara de Diputados y en el Palacio de Gobierno local, así como
en el Hospicio Cabañas, donde se encuentra una de sus obras más importantes:
"El hombre en llamas".
En la
ciudad de México, se encarga de la decoración de la iglesia del Hospital de
Jesús, plasma la efigie de Benito Juárez en la Sala de la Reforma del Museo
Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec; en la Escuela Nacional de
Maestros y una de sus obras más representativas, "La katharsis" (1934),
para el Palacio de Bellas Artes.
Hay
colecciones de sus dibujos y cuadros de caballete en el Museo Taller de Orozco
(Guadalajara, Jalisco) y el Museo Carrillo Gil de la capital, ambos lugares
resguardan una importante colección de las obras del pintor.
En 1945
escribió para la Revista de Occidente un relato de su vida, que después sería
editado con el título de "Autobiografía". Miembro fundador del Colegio
Nacional, murió en la ciudad de México, en 1949; sus restos descansan en la
Rotonda de los Hombres Ilustres.
Autor: Antonio Cedeño
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