El Ateneo de la Juventud en
la Historia de México
La
Revolución Mexicana como forma de transformación política y social no se puede
reducir a un movimiento armado. En ella intervinieron otros factores que
también contribuyeron al cambio de la sociedad.
Uno de los
factores de mayor importancia fue la crítica y oposición que los jóvenes
intelectuales del momento hicieron contra la doctrina filosófica oficial y
dominante en México: el Positivismo.
En su
momento, la introducción de la doctrina positivista en el país representó un
enorme avance, pues proporcionó a los políticos e intelectuales una herramienta
para entender y actuar en consecuencia, a fin de intentar solucionar los
grandes problemas nacionales.
Orden y Progreso
El
Positivismo, doctrina creada por el francés Augusto Comte,
proponía que la ciencia era el único conocimiento posible y que la humanidad ya
se encontraba lo suficientemente madura para pensar y actuar de acuerdo con los
dictados de la ciencia.
Para
llegar a este momento histórico, la humanidad debió atravesar por el estado
teológico, en el que el conocimiento y la interpretación de los sucesos del
mundo se atribuían a la voluntad de los dioses.
El estado
metafísico, que era el segundo propuesto por Comte,
se refería a que las explicaciones de los fenómenos de la naturaleza se basan
en la acción de esencias, sustancias o causas ocultas.
El Estado Positivista
Al llegar
al siglo XIX se arribó a la última etapa que debían recorrer las sociedades
humanas para actuar únicamente conforme a los dictados de la razón científica.
Este era el estado positivo, en el que la sociedad se convierte en su propio
dios, con lo que llega a su fin la historia humana, ya que prácticamente todo
está hecho y lo que falta se alcanzará a través del cultivo de las ciencias.
La
doctrina positivista fortalecía la posición de los grupos dominantes de la
economía y del gobierno, en la medida que justificaba y, sobre todo, procuraba
que no se diera ningún cambio en el país contrario a sus intereses.
Esta
postura venía del año 1869, cuando Gabino Barreda introdujo la doctrina
positivista en México, a raíz de la reforma educativa impulsada por el
presidente Benito Juárez.
Los Contestatarios
Como parte
de la creciente oposición al régimen de Porfirio Díaz, a principios del siglo
XX, un grupo de jóvenes estudiantes y profesionistas se dieron a la tarea de
realizar una fuerte crítica a los postulados de la doctrina positivista, en la
cual habían sido educados.
Ese grupo
de jóvenes, a pesar de que nunca fue del todo homogéneo tuvo una sólida
organización bajo el nombre de El Ateneo de la Juventud, y logró modificar e
influir profundamente el panorama cultural e intelectual del momento.
El Ateneo
de la Juventud fue todo un acontecimiento pues, para que la etapa armada de la
Revolución Mexicana llegara a tener éxito, no bastaba con los triunfos en el
terreno político y militar.
Fue
necesario socavar las bases intelectuales y culturales de la clase dominante, a
fin presentar al pueblo alternativas viables que lo condujeran hacia un cambio
efectivo destinado a mejorar sus condiciones de vida.